Zandvoort manda un mensaje: Mercedes no puede dormirse, McLaren ya es una amenaza real

Por: Nicolas Gabetta

Zandvoort dejó mucho más que una victoria nueva de Lando Norris. El Gran Premio de Países Bajos, en su última edición, fue, probablemente, el experimento más complejo que tuvo que afrontar la Fórmula 1 en esta temporada: lluvia previa, pista húmeda, una primera largada condicionada por la falta de adherencia, bandera roja, segunda salida, estrategias divergentes, degradación, órdenes de equipo y un Virtual Safety Car capaz de alterar nuevamente el orden competitivo. En 72 vueltas, la carrera desmontó cualquier premisa y, al mismo tiempo, confirmó otras que empiezan a adquirir un peso mucho mayor de cara al desenlace de la temporada.

Ante el caos, la primera conclusión es clara: McLaren está vivo y su rendimiento ya es una amenaza real. La victoria de Norris en Zandvoort, después de haber ganado también en Hungría, empieza a revalidar una reconstrucción. Pagó una demora lógica que implicó un desarrollo tardío en pos de ganar el campeonato del mundo 2025. Pero el MCL40 ya ostenta rendimiento concreto y fortalezas detectables: no solamente tiene una vuelta de clasificación extraordinaria, no solamente rinde en el paso por curva de alta carga. Tampoco necesita liderar desde la primera curva para ganar. En Países Bajos perdió el primer puesto, tuvo que perseguir a Mercedes durante buena parte de la carrera y terminó recuperando el liderazgo cuando la gestión de los neumáticos empezó a decidir el resultado.

Norris ganó su segunda carrera consecutiva en la temporada.

Y ahí aparece el principal aviso para Mercedes. El equipo volvió a ser probablemente el más completo durante buena parte del fin de semana. George Russell había ganado la Sprint y Kimi Antonelli llegó a liderar el Gran Premio después de una segunda largada extraordinaria. Durante muchas vueltas, el italiano parecía tener la carrera bajo control. Sin embargo, cuando el stint entró en su fase decisiva, el Mercedes comenzó a perder rendimiento en el eje trasero y el campeón mundial encontró exactamente la ventana que necesitaba para atacar. Estiró la parada y culminó la faena con un ritmo demoledor, incontestable para todos, incluso para los que pusieron blandos tras el último Safety Car.

La diferencia no estuvo necesariamente en quién tenía el coche más rápido durante las primeras cuarenta vueltas. Estuvo en quién conservaba más rendimiento cuando la carrera comenzó a exigirle al neumático lo último que tenía. Antonelli llegó a comunicar que prácticamente no tenía más goma trasera disponible y Norris, que había estirado su stint, comenzó a descontar con enorme velocidad. El McLaren no fue necesariamente superior durante toda la carrera; fue superior en el momento que terminó decidiendo la carrera.

En esta batalla en la que sobresalió Norris hubo varios ausentes. El primero fue su compañero de equipo, Oscar Piastri, quien se vio perjudicado por una estrategia errática y una mala parada de McLaren tras una insólitamente inmediata primera detención, lo que lo puso por detrás de George Russell y le hizo perder terreno. Sin embargo, nunca tuvo ritmo real: el australiano careció de velocidad en todo momento y no pudo ser un rival, ni para Mercedes, ni para Ferrari.

En Maranello tampoco pueden estar felices, dado que nunca pueden conectar todas las partes. Cuando no es el ritmo, es la estrategia, y cuando pueden combinar ambos, múltiples factores los llevan a minimizar posibilidades. Hoy fue nuevamente el caso, donde tenían un auto para pelear por la victoria y terminaron fuera del podio. ¿Las razones? Perdieron mucho terreno al principio detrás de Piastri y Russell, erraron en los momentos de las detenciones y finalmente los pilotos volvieron a desobedecer la radio, con Leclerc demorando una vuelta en dejar pasar a un Hamilton que traía mucho mejor ritmo. Esto fue un factor determinante para que el británico no pudiera sobrepasar a su excompañero y ahora ambos comparten el segundo lugar del campeonato.

La estrella local se fue rápido. La temperatura del asfalto, combinada con la humedad residual, las líneas pintadas y la diferencia de grip afectaron el agarre: Verstappen perdió el control en la primera vuelta y terminó contra el muro, provocando una bandera roja que cambió la naturaleza del Gran Premio que, además de su abandono, generó un trompo de Bortoleto, y derivó directamente en sanciones para Lindblad y Colapinto que socavaron sus chances de puntos.

Mclaren no fue el único victorioso en Zandvoort

No solamente Norris puede considerarse un ganador en la jornada de Países Bajos. La carrera también fue una reivindicación para Liam Lawson, quien sufrió muchísimo el año pasado en su desembarco a Red Bull, pero que demostró que con un monoplaza mucho más predecible y estable puede ser muy competitivo, aún sin haber tenido la preparación de Isack Hadjar. Séptimo lugar para él, puntos muy valiosos y una consideración creciente mientras su lugar continúa en tela de juicio.

Otros que tienen motivos para ilusionarse son Audi y Alpine. El equipo alemán porque su progresión lo está volviendo cada vez más competitivo: Hülkenberg volvió a sumar cerrando un fin de semana completo para la escudería, que había tenido dos buenas clasificaciones y una Sprint muy competitiva de la mano de Bortoleto. El paso adelante es sólido y consistente, haciendo que las aspiraciones sean mucho más concretas.

Zandvoort ofreció un gran espectáculo de 72 vueltas.

Por el otro lado, la escuadra francesa tradujo el nuevo paquete en rendimiento y puntos. Pierre Gasly aprovechó el nuevo paquete de mejoras para marcar una diferencia notoria con su compañero y dar un paso al frente después de continuas carreras de deterioro competitivo. Sin embargo, el techo no deja de ser la mitad de pelotón y la lucha por un puñado de puntos: las mejoras son un paso adelante, pero aún están muy lejos todavía de Red Bull, que es el de menor rendimiento entre los cuatro grandes.

También puede celebrar Fernando Alonso, que, una vez más, ha logrado sacar el mayor partido de su coche, poniendo a Aston Martin en los puntos por segunda vez en el año y dando señales de competitividad después de un fracaso inicial. Hay mucho mérito de su impecable gestión de los neumáticos en el resultado final, pero no deja de ser un paso adelante que enciende una ilusión de recuperar la competitividad y soñar con 2027. Aston Martin tiene todo para hacerlo.

El ocaso, otra vez, encontró en una mala posición a Haas. El rendimiento no termina de estar y los resultados de Bearman en la primera carrera son lo que los sostiene en la tabla de posiciones, dado que la pelea por los puntos se ha tornado cada vez más lejana. Para colmo, la fiabilidad sigue siendo un problema: ninguno de los dos coches terminó la carrera hoy. Por el lado de Williams, la carencia es total: la faena terminó con un choque entre ambos pilotos en una pelea por una posición simbólica. Un desastre después de anunciar una prolongación del contrato que obliga a Albon y a Sainz a seguir conviviendo tanto entre ellos, como con un monoplaza que no les brinda ningún tipo de respuesta. En tanto, Cadillac sigue en su mundo, navegando en la primera experiencia de formar parte de la Fórmula 1, pero aún lejos de poder competir.

Zandvoort no cambió al líder del campeonato. Cambió algo más importante: la percepción de quién puede quitarle el campeonato. Mercedes sigue teniendo motivos para confiar, pero ya no puede mirar a McLaren como un rival circunstancial. Norris ganó en Hungría. Ganó en Zandvoort. Lo hizo de dos maneras diferentes y consecutivas. Ahora queda Monza, el circuito crucial, donde Antonelli penaliza, que puede responder definitivamente si estamos ante una recuperación puntual o ante algo mucho más peligroso para Mercedes: un McLaren con un campeón mundial capaz de ganar en cualquier escenario.

Auspiciantes:

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