2026, el reinicio silencioso: Mercedes y las primeras señales del nuevo orden

Por: Nicolas Gabetta

La Fórmula 1 atraviesa una de esas pretemporadas más particulares de su historia. La magnitud del cambio reglamentario de 2026 vaticina un reinicio completo, pero las primeras filtraciones y rumores apuntan directamente a una sola dirección: Mercedes está ante la gran oportunidad de volver a ser la referencia de la categoría, esa que dominó de forma absoluta por casi una década desde el último cambio significativo en las unidades de potencia.

Los primeros días de enero no suelen ser muy reveladores. Aún no hay autos presentados, no hay renders oficiales y la información concreta es escasa, pero las conversaciones técnicas y los rumores empiezan a marcar una dirección. Con el reglamento 2026 en el horizonte, el campeonato vuelve a situarse frente a un reinicio profundo, de esos que, históricamente, no solo redefinen conceptos técnicos sino también jerarquías deportivas. En ese contexto, las primeras señales que circulan en el paddock apuntan a un escenario que podría devolverle protagonismo absoluto a los equipos de fábrica, con Mercedes nuevamente en el centro de la escena.

Aunque todavía no haya monoplazas en pista, los indicios que llegan desde distintos frentes describen un panorama desigual entre los fabricantes. Ferrari aparece retrasado en el desarrollo de su unidad de potencia, con versiones que hablan de problemas de coordinación interna y dificultades en el ensamblaje del motor. Aston Martin, que inicia su sociedad con Honda, podría comenzar la temporada arrastrando hasta 15 kilos de sobrepeso, un margen casi imposible de ocultar en una reglamentación que pondrá el foco en la gestión energética y en la eficiencia global del conjunto. Red Bull, por su parte, se enfrenta por primera vez al desafío de poner en pista una unidad de potencia propia, mientras que Audi desembarca recién ahora en la Fórmula 1 con un proyecto de largo plazo.

Mercedes podría usar el motor de la polémica

En medio de ese panorama, Mercedes parece haber llegado antes a la comprensión fina del nuevo reglamento. El primer obstáculo ha sido superado con creces. Según informó The Race, la FIA está actualmente satisfecha con la legalidad del enfoque adoptado por la marca alemana en relación con la compresión de su unidad de potencia, y considera poco probable que se introduzcan cambios antes del inicio de la temporada. El dato no es menor. En la historia reciente de la Fórmula 1, cuando un concepto técnico obliga a reuniones de urgencia y pedidos de aclaración, suele ser porque alguien encontró una ventaja que el resto no logró interpretar a tiempo.

Antonelli y Russell conformarán la alineación de las flechas plateadas en 2026.

En ese sentido, el 22 de enero se llevará a cabo una reunión clave entre la FIA y los fabricantes de motores, donde Ferrari, Honda y Audi podrían solicitar que se revise o incluso se prohíba la solución de Mercedes. Red Bull, que no ha conseguido replicar ese enfoque, se mantiene neutral. El escenario recuerda inevitablemente a otros momentos del pasado, cuando la polémica técnica anticipaba una diferencia real en pista. En 2014, Mercedes dominó la primera era híbrida no solo por potencia, sino por haber entendido antes que nadie cómo integrar motor, sistemas eléctricos y chasis en un solo concepto.

El reglamento de 2026 parece diseñado para volver a poner en valor ese tipo de lectura integral. Dos pilares definirán la nueva Fórmula 1: la aerodinámica activa y la gestión energética. El reemplazo del DRS por sistemas aerodinámicos que alternan entre configuraciones de alta carga y baja resistencia obligará a los equipos a concebir autos capaces de funcionar en dos modos claramente diferenciados. Esa transición no depende solo de alerones móviles, sino del consumo eléctrico, la refrigeración y la interacción entre aerodinámica y despliegue de energía.

En paralelo, la simplificación del sistema híbrido, con la eliminación del MGU-H, aumenta la presión sobre el MGU-K y la batería, que pasarán a tener un rol central en el comportamiento del auto vuelta a vuelta. La energía deja de ser una herramienta aislada de rendimiento para convertirse en un elemento estructural del concepto aerodinámico. En ese contexto, los equipos de fábrica cuentan con una ventaja decisiva: pueden diseñar motor, batería, sistemas de refrigeración y carrocería como un solo ecosistema, coordinando decisiones desde la fase inicial del proyecto.

Con esta coyuntura, Mercedes no solamente tendría ventaja ante los equipos rivales, sino también frente a los equipos clientes que motoriza. Para estas estructuras, el desafío es mucho mayor. Aunque la historia reciente demostró que pueden competir y ganar —el ejemplo de McLaren es contundente—, ese éxito se construyó en un periodo de reglas maduras, con arquitecturas de motor conocidas y márgenes de desarrollo bien entendidos. El reinicio de 2026 amplifica las consecuencias de las primeras decisiones arquitectónicas.

La entrada de Audi refuerza la lectura de que la Fórmula 1 vuelve a premiar la integración total. La marca alemana no eligió el rol de simple proveedor, sino que adquirió el control del equipo y apostó por una estructura completamente vertical, integrando motor, chasis, aerodinámica y operaciones. No se trata solo de una estrategia de marketing, sino de una inversión tecnológica pensada para un futuro automovilístico híbrido y electrificado.

Nada de esto garantiza un escenario de supremacía absoluta. Es poco probable que se repitan diferencias tan marcadas como las que Mercedes logró entre 2014 y 2016. Sin embargo, la combinación de reglamento 2026, contexto industrial y comportamiento estratégico de los equipos sugiere que la ventaja inicial estará del lado de quienes controlen todo el proceso técnico. En un entorno de pruebas limitadas y desarrollo restringido, la sincronización entre motor y chasis puede marcar la diferencia desde el primer día.

Faltan solamente días para que salgan a la luz los primeros conceptos. Todavía no hay autos. Todavía no hay tiempos. Todavía no hay certezas. Pero la Fórmula 1 rara vez miente cuando las señales aparecen tan temprano. Si la temporada 2026 fue concebida para nivelar el terreno, corre el riesgo de inaugurar una nueva era donde, una vez más, las fábricas dicten el ritmo. La historia suele premiar a quienes entienden las reglas antes que nadie y escriben, sin ruido, las primeras páginas de un nuevo ciclo.

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