Franco Colapinto se queda en Alpine: por qué su renovación para 2027 es mucho más que una continuidad

Por: Nicolas Gabetta

Suena música clásica. Una obra de arte y una escena divertida entre los pilotos y un incomodo Flavio Briatore, que tiene mas dotes de celebridad que actorales. La estética francesa se mezcla con la testarudez italiana y la impronta argentina. Todo, en una escena, que inmortaliza la continuidad de Franco Colapinto en Alpine para 2027. No es una noticia más: en un poco mas de 75 años de historia, son realmente pocos y privilegiados aquellos que han podido llegar a la Formula 1. Pero son muchos menos los que han logrado mantenerse. Atravesar ese umbral es un don de elegidos que Franco ya puede ostentar. Quizás no es el premio a una temporada perfecta, pero si un voto de confianza a esos destellos de talento que han vislumbrado a lo largo del año y que, a través de la consistencia, pueden convertirse en una realidad constante que se refleje en resultados concretos.

Anunciado, merecido. Real. La historia de Colapinto en Alpine tendrá un nuevo capitulo. 2025 fue adaptación y supervivencia; 2026 es consolidación; 2027 se gano la primera oportunidad real de intentar romper el techo. El mismo piloto que un año atrás había sido cuestionado por Briatore y que llegó a escuchar que debía encontrar nuevamente su camino ahora recibe del propio italiano una sentencia radicalmente diferente: “Franco pertenece a la Fórmula 1 y pertenece a este equipo”.

Alpine anuncio la continuidad de sus dos pilotos.

En doce Grandes Premios, Franco acumuló 19 puntos, seis carreras dentro del top 10, un sexto puesto como mejor resultado y, sobre todo, algo que los números no terminan de explicar: una transformación. Pero sería demasiado sencillo convertir esta renovación en una coronación. Colapinto no supo aprovechar las oportunidades que maximizo Gasly. No por falta de rendimiento, velocidad o capacidad, sino por el hecho de haber estado presente en los momentos concretos donde aparecen las oportunidades, algo que solamente una década de experiencia te pueden brindar.

Y quizás sea precisamente por eso que esta historia resulta más interesante. El francés continúa siendo la vara con la que debe medirse: tiene más experiencia, una capacidad de clasificación superior y una precisión para encontrar la última décima a la que Franco llega, pero que aún no consigue reproducir con regularidad. La diferencia de 9-3 en clasificación es demasiado grande para esconderla detrás de cualquier narrativa. Sin embargo, el domingo cuenta otra historia. Cuando la bandera verde transforma la precisión de una vuelta en una batalla de estrategia, neumáticos, tráfico y decisiones, la distancia se estrecha. Canadá y Gran Bretaña son las mejores páginas de ese expediente: en Montreal convirtió una décima posición de partida en un sexto puesto; en Silverstone salió decimonoveno y terminó noveno. El sábado todavía lo limita. El domingo empieza a liberarlo.

Ahí aparece el rasgo que más define al Colapinto de 2026: el piloto de carrera empieza a ser mejor que el clasificador. Es una contradicción aparente que un velocista nato puede convertir en una virtud extraordinaria. Franco tiene una capacidad extraordinaria en la largada, entiende cómo recuperar posiciones, cómo administrar una carrera que se transforma, cómo aprovechar un neumático que todavía guarda una vuelta más y cómo sobrevivir cuando el auto no le entrega las condiciones ideales. Tiene dotes de piloto experimentado, sin haber completado una temporada completa en la categoría.

No es casualidad que Miami, Canadá y Gran Bretaña aparezcan como sus mejores capítulos. En Miami clasificó octavo y terminó séptimo; en Canadá terminó sexto; en Gran Bretaña recuperó diez posiciones. Son resultados distintos, obtenidos en circunstancias distintas, pero escritos con la misma caligrafía. Colapinto parece comprender mejor una carrera cuando esta deja de ser una vuelta perfecta y empieza a convertirse en una historia de varios capítulos. Penalizar los sábados lo ha obligado a reinventar su enfoque.

Y esa capacidad de leer el domingo adquiere todavía más valor cuando se observa el automóvil que tuvo entre sus manos. Alpine no construyó durante 2026 una plataforma estática. El equipo introdujo numerosas actualizaciones y atravesó períodos en los que una pieza parecía abrir una puerta mientras otra cerraba una ventana. Para un piloto joven, eso significa aprender permanentemente un idioma cuyo diccionario cambia entre un Gran Premio y otro. Miami fue una señal especialmente poderosa: Colapinto recibió una evolución, la comprendió y consiguió extraer rendimiento inmediatamente. Zandvoort mostró el problema inverso: Gasly dispuso del nuevo paquete mientras Franco continuó con la especificación anterior. Por eso, comparar simplemente sus posiciones finales sería como juzgar dos pilotos mirando únicamente quién llegó primero sin preguntarse si ambos habían recorrido el mismo camino. La Fórmula 1 exige contexto en todo momento.

También por eso la renovación dice algo sobre Alpine que va más allá del piloto argentino. Briatore lo explicó con una claridad casi brutal: “El elemento más importante que tenemos que acertar es diseñar y construir un coche rápido”. Es, quizás, la principal falencia que todavía se debe abordar. Franco esta en un equipo que aun se encuentra lejos de sus aspiraciones. La brecha con los grandes aun es enorme y, hasta la actualización de Zandvoort, la perdida de rendimiento ante equipos como Racing Bulls y Audi fue evidente. Alpine no solo empezó de forma mediocre, sino que ha perdido terreno con toda la parrilla a lo largo del 2026. Por eso los resultados que consiguió Gasly en la primera mitad de temporada son tan valiosos: son lugares a los que el monoplaza cada vez le resulta más difícil alcanzar en jornadas habituales.

Pero la realidad no deja de reflejar la continuidad de un proceso. Alpine cambió a unidades de potencia Mercedes para esta nueva era, buscó estabilidad interna y ahora ha decidido conservar exactamente la misma pareja de pilotos. Gasly aporta experiencia y una referencia competitiva inmediata; Colapinto, juventud, margen de desarrollo y una capacidad de carrera que todavía puede transformarse en algo mayor. La continuidad no significa que Alpine haya llegado a destino. Significa que eligió, por primera vez en mucho tiempo, avanzar desde la estabilidad.

Franco continuara una temporada mas con la escuderia francesa.

Hay algo especialmente revelador en las palabras que Briatore había utilizado apenas dos meses antes, cuando la renovación todavía no estaba definida. El italiano había destacado que Franco estaba mejorando “mentalmente, técnicamente” y en su relación con el equipo, y había hablado de cómo la confianza finalmente comenzaba a aparecer. Incluso reconoció que llegar a la Fórmula 1 con semejante presión no era sencillo y que el equipo había trabajado para ayudarlo a asentarse. Esa frase explica mejor la renovación que cualquier tabla de puntos. Porque el crecimiento de Colapinto no fue únicamente cronométrico. También fue psicológico y operativo. El piloto que en 2025 parecía correr intentando demostrar que merecía quedarse empezó en 2026 a correr como alguien que sabe que tiene un lugar que defender. Cada carrera lo afianza mas y lo acerca a ser un numero puesto en la privilegiada grilla de Formula 1.

Y quizá ahí esté la verdadera razón por la que Alpine decidió apostar nuevamente por él. No porque ya sea un piloto terminado, sino porque todavía no lo es. Lawrence Barretto, de Fórmula 1, describió su evolución como un salto en rendimiento, madurez y tenacidad, mientras que Briatore ya había reconocido que no veía una alternativa que ofreciera más que lo que Colapinto podía aportar al proyecto. La renovación tampoco llegó únicamente por los puntos: la relación con Gasly, la integración con los ingenieros y los vínculos construidos dentro de Enstone pesaron en la decisión. Hay, además, un valor comercial evidente en su enorme respaldo latinoamericano, pero convertir eso en la razón principal sería reducir una decisión deportiva mucho más compleja. Alpine no está renovando al fenómeno argentino; está renovando al piloto que empieza a aparecer detrás del fenómeno.

Ahora comienza la parte verdaderamente difícil. Porque una renovación cambia la naturaleza de la presión. El siguiente paso es convertir esas actuaciones en frecuencia. Reducir la brecha de clasificación con Gasly. Transformar Q2 en Q3 con mayor regularidad. Aprender a extraer de una sola vuelta lo que ya sabe extraer de una carrera completa. Y si el equipo efectivamente consigue construir el coche que Briatore promete, Franco habrá valorado cada contrapunto en el camino para encontrarse realmente preparado para pelear habitualmente por los puntos desde posiciones mucho más altas.

Hay una escena de El Aleph, de Borges, que sirve para pensar este momento: la posibilidad de contemplar simultáneamente aquello que fuimos, aquello que somos y aquello que todavía no sabemos si seremos. Colapinto está exactamente ahí. En un mismo piloto conviven el debutante que tuvo que sobrevivir a la presión de 2025, el corredor que en 2026 aprendió a maximizar un Alpine imperfecto y el proyecto de piloto que todavía no conocemos. La posibilidad de convertirse algún día en un piloto de punta pertenece todavía al futuro. Lo positivo es que existe un camino atravesado y una maduración necesaria que se está afianzando cada vez más. Por eso este periodo es tan valioso: permite llegar mejor preparado ante una gran oportunidad.

La renovación de Alpine no es más que el cierre de un prólogo. Franco ya demostró que puede pertenecer a la Fórmula 1; ahora tiene que descubrir qué versión de sí mismo puede construir dentro de ella. Fuerte en carrera, notable en recuperación de posiciones, consistente, adaptable y rápido, pero todavía irregular en clasificación. Lo verdaderamente interesante es que su margen de crecimiento sigue siendo visible. Y en un deporte donde cada piloto es medido por el cronómetro, tener todavía tiempo para mejorar puede ser una ventaja tan valiosa como tener velocidad.

Alpine le dio un año más porque vio algo que todavía no está terminado. Colapinto lo sabe. Su propia declaración después de la renovación fue, en ese sentido, mucho más importante que cualquier celebración: dijo sentirse “muy feliz y muy asentado” en el equipo, reconoció el progreso respecto de 2025 y fijó sin rodeos el horizonte: “competir y ganar”. Y entonces la historia vuelve al principio. El muchacho que llegó a la Fórmula 1 perseguido por la necesidad de demostrar que pertenecía ya no corre detrás de una puerta cerrada. Alpine acaba de abrirla.

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