Red Bull apuesta todo al RB22: el proyecto que puede decidir el futuro de Max Verstappen

Por: Nicolas Gabetta

Red Bull presentó en Detroit el comienzo de su nuevo papel: su primer paso como fabricante, cuyo resultado o proyección será determinante para mantener a su joya más preciada. Bajo el rótulo formal de livery launch, la escudería austríaca dejó ver su primer concepto para encarar la nueva era de la Fórmula 1. Este será su primer proyecto desarrollado con Red Bull Powertrains junto a Ford, y su éxito será determinante para la continuidad de Max Verstappen en el equipo.

Aunque el monoplaza exhibido en el evento fue el showcar genérico de la Fórmula 1, las imágenes de estudio publicadas por Red Bull mostraron un auto sensiblemente distinto. No se trata de una confirmación del RB22 definitivo, pero sí de una lectura propia del reglamento 2026. Cambios en alerones, conductos de freno, sidepods más trabajados, mayor exposición del piso y un refinamiento general del conjunto lo convierten en la versión más elaborada y sugestiva vista hasta ahora.

Entre los detalles que más llaman la atención aparece una decisión poco habitual para un simple modelo visual: el cockpit se encuentra más retrasado que en el showcar oficial de la F1 y la suspensión delantera pushrod reemplaza al esquema pullrod utilizado hasta ahora. Son cambios demasiado específicos como para ser meramente estéticos, aunque Red Bull insiste en que no deben interpretarse como un anticipo definitivo.

Red Bull realizó un cambio completo de decoración para 2026.

El mayor foco del lanzamiento, sin embargo, estuvo puesto en el motor. Por primera vez en su historia, Red Bull afrontará un campeonato con una unidad de potencia propia, diseñada íntegramente bajo su propio paraguas. Red Bull Powertrains, con apoyo técnico e industrial de Ford, asumió el desafío de desarrollar un motor desde cero en el marco del nuevo reglamento híbrido, un proyecto que hoy emplea a más de 700 personas repartidas en tres instalaciones.

Ese motor ya está en el centro del debate técnico. Rivales como Ferrari, Audi y Honda han elevado consultas a la FIA por la interpretación del límite de compresión 16:1 impuesto para 2026. La sospecha es que Mercedes podría estar aprovechando la expansión térmica de ciertos componentes para operar con relaciones superiores en pista, y que Red Bull podría replicarlo, manteniéndose dentro del límite solo en las mediciones reglamentarias en frío. El potencial beneficio se estima en hasta 10 kW, equivalente a tres o cuatro décimas por vuelta.

Ben Hodgkinson, director técnico de Red Bull Powertrains y ex referente de Mercedes, reconoció que el proyecto llevó el reglamento “al límite”, aunque aseguró estar plenamente dentro de la legalidad. La FIA tratará el asunto en una reunión prevista para el 22 de enero, aunque todo indica que no habrá cambios inmediatos que comprometan la participación de ningún equipo.

Desde Red Bull, el mensaje oficial combina confianza a largo plazo con cautela en lo inmediato. Laurent Mekies, CEO y director del equipo, advirtió que sería ingenuo esperar competitividad plena desde el inicio y pidió paciencia para los primeros meses del proyecto. Ford, en cambio, optó por un tono más ambicioso: Bill Ford habló de una alianza “imparable”, mientras que su CEO, Jim Farley, reconoció la magnitud del desafío y describió el proyecto como el de un verdadero underdog.

En lo estético, la presentación también marcó un quiebre. Red Bull Racing abandonó la monotonía visual de la última década y recuperó elementos clásicos de su identidad: pintura brillante, mayor contraste cromático y el regreso del logo tradicional con contorno blanco. El nuevo diseño celebra la alianza con Ford y, al mismo tiempo, parece señalar un regreso a las raíces, en una etapa marcada por la salida de figuras históricas y una profunda reconfiguración interna.

El inicio de un ambicioso proyecto: Red Bull comienza su era junto a Ford.

El simbolismo se completa con el nombre del motor: DM01, en homenaje a Dietrich Mateschitz. El fundador de Red Bull fue quien avaló la creación de una empresa de motores propia cuando la escudería debía pensar su futuro post-Honda. Grabar sus iniciales en la primera unidad de potencia del equipo es una forma de inmortalizar esa decisión y de recordar el riesgo asumido.

El proyecto de Red Bull para sostener a Max Verstappen

Detrás de todo, aparece la figura inevitable de Max Verstappen, que compartirá equipo con el joven Isack Hadjar. El tetracampeón del mundo, pilar de la era más exitosa de Red Bull y emblema de su proyecto deportivo, afrontará por primera vez una temporada en la que la estructura que lo formó no puede ofrecerle certezas absolutas de competitividad.

Por eso, en un contexto de cambio reglamentario profundo y con fabricantes históricos al acecho, el rendimiento de este auto y de este motor puede definir mucho más que un campeonato. Es necesario que Max Verstappen vea, sienta y se convenza de que Red Bull sigue siendo la mejor opción para ganar en el futuro. De lo contrario, Toto Wolff, Aston Martin y otros interesados tendrán las cartas para persuadirlo.

De más está decir que Detroit no dio respuestas definitivas. Barcelona apenas empezará a insinuarlas. Pero el verdadero veredicto llegará cuando, en algo más de un mes, Australia abra la temporada. Para Red Bull será el inicio de una apuesta total. Para Verstappen, será fundamental saber con qué se encuentra para sostenerse o apostar por la búsqueda de un nuevo rumbo. Y para la Fórmula 1, el nacimiento de una nueva era que todavía es una verdadera incógnita.

Auspiciantes:

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